Hace un año que mi novio, el segundo de mi
vida, me dejó bruscamente a dos días de la boda de mi mejor amiga. No es que estuviéramos
en nuestro mejor momento pero jamás pensé que me había emparejado con semejante
cabrón insensible. En fin, pasado un año puedo recurrir sin lugar a dudas al tópico: estoy mejor sin
el.
Es un clásico, lo
se, pero en mi caso es cierto. He pasado de tener una vida depresiva, sin trabajo y con un futuro a la vista
realmente insustancial a vivir en un país distinto, en una ciudad vibrante con
un trabajo que ya empieza a acercarse a la idea de mi trabajo ideal, nuevos
amigos (sin dejar de lado a los
veteranos!!) y una vida social-amorosa cuanto menos entretenida.
Hay mil libros,
historias, películas y series de televisión que hablan de mujeres solteras en
la treintena. Se que el tema no es original, pero por mas veces que hayamos
visto Sex and the City o la ultima peli de Jennifer Aliston seguimos siendo muy
torpes, por ser mable, en lo que se refiere a homres y como no, yo no iba a ser una excepción.
He aquí mi
historia, una nueva para añadir a la larga lista de treintañeras que siguen
buscando al hombre de su vida, y yo para
ponérmelo mas difícil he decidido hacerlo en un país y una ciudad que no es la mía
y que ni siquiera se habla en mi idioma. Me he venido hasta el lluvioso Londres
a vivir esta aventura que es la de encontrar a mi media naranja, por el momento
y como me dijo hace no mucho una gran amiga, no hay ni media ni un gajo, solo
hay montones de trocitos de frutas que para lo único que me sirven por ahora es
para disfrutar de una rica macedonia ;)